Con cerca de 6 mil m2, el nuevo recinto albergará al primer cowork latinoamericano enfocado en nuevos medios, además de contar con espacios de robótica, nanotecnología e internet de las cosas.

Cuando IF, el proyecto que reúne a parte importante del ecosistema de emprendimiento chileno era solo eso, un proyecto, la idea era levantarlo en la zona de Carlos Valdovinos, cerca de la población La Legua. “Ese era nuestro sueño, pero era también una locura para partir, porque nadie lo hubiese entendido. Había que crear un concepto primero”, recuerda Alejandra Mustakis, una de las socias de la iniciativa que finalmente se levantaron en las antiguas instalaciones de la Sombrerería Girardi, en pleno Barrio Italia, y de la que también participan Alan Farcas, Lionel Kaufmann, Julián Ugarte y Manuel Urzúa.

Inaugurado en marzo del año pasado, ese centro logró aglutinar a universidades, al mundo creativo, a la empresa privada e incluso al gobierno, trabajando en un ambiente de colaboración. En total son cerca de 4 mil m2 que, dado el éxito de la iniciativa, terminaron por hacerse pequeños.

Ese hecho, sumado al interés que mostraron en el proyecto los empresarios Luis Fernández y Nicolás Vargas —quienes tenían un espacio en desuso en Recoleta— llevó a los fundadores de IF a embarcarse en la construcción de una nueva sede. “Nos hacía mucho sentido que fuera Recoleta. Nos habían ofrecido muchos otros lugares en Santiago que de repente no tienen el sentido de fábrica, de retomar lugares, de construir, de ir donde más gente necesita estar cerca de estos temas”, comenta Mustakis.
Una nueva fábrica

Tal como ya lo hicieron en Italia 850, el nuevo IF también recuperará una antigua fábrica, en este caso la de muebles Undurraga y que antes, en los años 20, había sido una vidriería. “En Chile faltan lugares como este para emprender, para que la gente tenga facilidades para equivocarse y seguir emprendiendo”, comenta Luis Fernández, quien explica que el recinto ubicado justo frente al emblemático cerro Blanco, tiene cerca de 6 mil m2.

“Es un lugar maravilloso, una fábrica de ideas. Este lugar tiene todo este look de fábrica y es increíble poder recuperarlo, volver a hacer algo de este espacio, darle un nuevo aire en una comuna tan emblemática”, agrega Lionel Kaufmann.

Son poco más de cuatro kilómetros los que separan al nuevo Blanco Recoleta IF del espacio original en Providencia, pero la idea de los fundadores es que las organizaciones y empresas que participan del proyecto los vean como uno solo. De hecho, firmas como Movistar, Transbank y Masisa, así como centros de estudios de la USS, el DUOC y la UDD, son parte de ambos proyectos. “De alguna manera esta sede está teniendo una dinámica propia, distinta. Va a haber más laboratorios en el hacer, más tangibles. En Italia y acá pasan cosas y hay transformaciones en cosas concretas, pero este lugar tiene más cara de fábrica todavía”, explica Lionel Kaufmann.

En ese sentido, la idea de este nuevo centro es trabajar bajo el concepto de laboratorios abiertos a cualquiera que tenga una idea y quiera trabajarla en colaboración con otros. Así, por ejemplo, en Blanco Recoleta IF se instalará Panóptiko Lab Media Factory, el primer cowork latinoamericano enfocado en nuevos medios y audiovisual, así como también existirán espacios de orfebrería, robótica, nanotecnología, internet de las cosas e incluso un laboratorio de café.

“El sueño del IF lo vamos construyendo a pasos, creando oportunidades para que la gente pueda desarrollar sus talentos. Este lugar va a ayudar a eso, porque nos estamos acercando cada vez más a personas que sienten que esto a veces es lejano para ellos, cuando no lo es”, dice Alejandra Mustakis.
Con toque familiar

El nuevo espacio de Recoleta también marcará un hito a nivel personal para dos de sus fundadores. Por un lado se sumó al proyecto la empresa Kaufmann, representante de Mercedes Benz en Chile y ligada a la familia de Lionel y, por otra parte, la Fundación Mustakis, de la familia de Alejandra, cambiará su sede a Recoleta.

Este último proyecto es uno de los más interesantes de los que están ligados al nuevo IF ya que para el arribo de la fundación —que hoy tiene sus oficinas frente al Parque Araucano— se está restaurando una enorme casona, proyecto que está siendo liderado por el arquitecto Cristián Undurraga, quien diseñó el pabellón chileno de la Expo Milán. Con la fundación en el mismo IF, la idea de la institución es apostar también por un foco educacional, que permita entregarle beneficios a la comunidad.

A los socios de IF les gusta pensar su proyecto como un ente capaz de adaptarse, de evolucionar. “Estamos dispuestos a dar vuelta el manubrio, a darlo vuelta p’al otro lado, si es necesario. Y p’al otro y p’al otro”, dice Mustakis, mientras que Kaufmann apunta: “Una de las cosas que tiene IF es que te puedes ir adaptando, porque mientras más rígido seas, más oportunidades pierdes”.

Y es justamente esa falta de rigidez la que los tiene analizando la opción de expandirse a regiones. Ya partieron con algunas charlas en el sur, que ahora se extenderán al norte del país, pero la decisión de abrir un centro en regiones es una alternativa que todavía se mantiene como una posibilidad. “Tenemos ganas de ir a regiones, porque son importantes para nosotros, pero hay que ir aprendiendo más, porque tienen una complejidad mayor”, dice Alejandra Mustakis.

Pablo Tirado Economía y Negocios