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Laboratoria es una organización presente en cinco países de Latinoamérica y su objetivo es impulsar que la economía digital sea cada vez más diversa, inclusiva y competitiva. Su enfoque principal es abrir oportunidades laborales para todas las personas por igual, y crear ambientes de trabajo que estimulen y desarrollen habilidades transversales en todos sus colaboradores. Conversamos con Marisol Alarcón, Partner & Chief Partnerships Officer de Laboratoria, quien nos contó cómo llegaron a Blanco Recoleta, cómo los ha impactado la pandemia y cuáles son los planes que se vienen para su organización durante este año.

¿En qué consiste el trabajo que hacen en Laboratoria?

Laboratoria es una organización que acerca a las personas a las habilidades que necesitan para trabajar en el mundo digital. Comenzó con el objetivo de ayudar a mujeres que no tuvieron el mejor acceso a oportunidades de educación y trabajo de calidad, para que aprendieran a programar y desarrollar software. Ese fue nuestro primer salto, con el cual nos hicimos conocidos y crecimos, y luego comenzamos a desarrollar una segunda línea de educación para el trabajo en donde acompañamos a todo tipo de organizaciones en los procesos de transformación que tienen que hacer sus equipos para adaptarse al mundo de hoy.

¿Qué te motivó a participar en un proyecto como Laboratoria? ¿Qué es lo que los mueve como organización?

Siempre he sido una persona que se mueve por el impacto social, y cuando mis socios en Perú se dieron cuenta de que no había suficientes mujeres en el sector tecnológico, y de que había una oportunidad de enseñar tecnología de una manera rápida, y así proveer de talento a la industria y mejorar la vida de miles de mujeres, no había razón alguna para que no estuviera ahí. Entonces me motivé inmediatamente y después de hacer un primer piloto en Perú, me lancé a abrirlo acá en Chile.

¿Cómo llevan a cabo la misión de impulsar que la economía digital sea más diversa, inclusiva y competitiva?

Lo hacemos a través de dos ramas. La primera es nuestro programa de Bootcamp para mujeres, el cual consiste en un modelo de educación no tradicional intensivo de seis meses de duración en el cual las estudiantes aprenden a desarrollar y diseñar software para mejorar su futuro. Sin embargo, la magia de este programa está en el desarrollo de habilidades humanas transversales, de adaptación, de trabajo en equipo y de romper prejuicios de su capacidad de aprender. Solo a través de ellas es posible un aprendizaje tan intenso en tan poco tiempo.

Una vez finalizado el curso, conectamos a nuestras alumnas con oportunidades laborales y las ayudamos a emplearse. Más del 80% se emplea en menos de 6 meses con sueldos que en promedio van desde 2.5 a 3 veces más de lo que ellas ganaban antes, lo que es una transformación muy potente.

Nuestra segunda línea de acción es la de educación para el trabajo, a través de la cual acompañamos a organizaciones y equipos de trabajo en sus procesos de transformación y de desarrollo de habilidades humanas y de adaptación, porque creemos que eso es lo que se requiere hoy. Así trabajamos con equipos y liderazgos de cada organización en experiencias prácticas que los lleva a vivir la adaptabilidad en distintos niveles de profundidad.

Con esta línea de trabajo no solo estamos en países donde tenemos sede, sino también en varios otros como Estados Unidos o El Salvador y en los siguientes meses se vienen interesantes sorpresas al respecto, ya que queremos seguir haciéndola crecer.

¿Crees que esta pandemia aceleró los procesos de transformación digital?

La pandemia nos llevó a todos a experimentar esta transformación digital de la que tanto se hablaba de manera muy acelerada e intensa, pero, desde mi experiencia, es importante darse cuenta que la tecnología es solo una herramienta más. Si bien todos nos hemos subido de alguna forma u otra al trabajo remoto, y hemos llevado las experiencias que antes eran presenciales al mundo online, si esto no va acompañado de un cambio de mentalidad en la forma que hago mi negocio, en cómo trabajo con mi equipo y le doy seguimiento a los proyectos, todo proceso de digitalización queda cojo. Debemos trabajar en la adaptabilidad de las personas ante tanto cambio.

La tecnología es una herramienta clave, y es vital incorporarla a nuestro negocio, pero la clave de las transformaciones que necesitamos hoy está en lo humano, en la mentalidad ante el cambio y del cómo aprendemos a aprender de una manera permanente. La pandemia nos demostró que todos tenemos que aprender y hacerlo rápido. Eso llegó para quedarse.

¿Cómo fue su propio proceso?

Al ser una organización tecnológica por esencia creo que teníamos un terreno más avanzado que otras organizaciones quizás. Varios de nosotros trabajábamos de manera remota y usábamos la tecnología para realizar nuestros proyectos a distancia. Al mismo tiempo, llevamos varios años trabajando una cultura de aprendizaje continuo, de mentalidad de crecimiento y de no tenerle miedo al cambio, así que te diría que por esos conceptos estábamos un poco más adelantados.

Aún así fue una época intensa, ya que llevamos de un día para otro todas nuestras experiencias de aprendizaje al mundo remoto. Fue duro y difícil. Todos hemos tenido que aprender a trabajar de una manera distinta, y nos hemos enfocado en entender que hacíamos bien en lo presencial y llevarlo de la mejor manera posible a la distancia.

Blanco Recoleta: Un mundo paralelo

¿Cómo nació la idea de instalarte en Blanco Recoleta?

Después de el primer piloto que hicimos en Chile y comprobamos que la idea funcionaba necesitábamos un espacio que nos permitiera acoger cerca de 40 alumnas y recordé que alguna vez había visitado el galpón de Blanco Recoleta cuando recién estaba en plena construcción.

Así, nos acercamos al lugar y tuvimos una conversación de mucha sinergia y cercanía, de ganas de colaborar y de querer construir proyectos juntos.

¿Qué es Blanco Recoleta para Laboratoria?

Es una comunidad, una familia. Significa estar rodeados de gente a los que les importa lo que pasa en el mundo, de espacios en común, de gente genial y distinta. Estar dentro de esas paredes es como estar en un mundo paralelo al que vivimos y eso me encanta.

Al mismo tiempo, me gusta que quede en la comuna de Recoleta, por su historia y su cercanía. Es un lugar accesible pero a la vez no lo tradicional, y siempre me pareció alucinante y maravilloso el sueño que tenía Nicolás y su equipo para el lugar y estamos felices de participar de él.

En tu opinión, ¿cuáles son las fortalezas y oportunidades de Blanco Recoleta?

Creo que la pandemia ha sido una especie de aterrizaje forzoso para todas las organizaciones y nos ha obligado a reinventarnos, pero ahí veo una oportunidad para que espacios como este se transformen y creen cosas nuevas. Creo que Blanco Recoleta debe comunicar mucho más lo que es, como lo están haciendo ahora. En cuanto a sus fortalezas, destaco lo colectivo, lo humano y la diversidad.

PUBLICADO POR: ifblanco
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