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Formado en el prestigioso Istituto Europeo di Disign de Italia, el comunicador audiovisual y fotógrafo profesional, Martín Edwards es el fundador de +1, una productora audiovisual que abarca tanto su trabajo autoral editorial como encargos para generar bancos de imágenes de empresas e instituciones, además de una gran experiencia en producir y realizar campañas publicitarias para grandes, medianos y pequeños clientes y emprendedores. 

Tras titularse de Comunicador Audiovisual en la UNIACC, a mediados de la década de los ’90, Martín Edwards trabajó unos años en Cinemágica y Bustamante Producciones. Luego realizó un documental en el desierto de Atacama sobre la fiesta de la Virgen de Ayquina, fue operador de cámara en un helicóptero para cubrir noticias y realizó una travesía fotográfica por el altiplano chileno.

Todos estos años, siempre deseó perfeccionarse en el extranjero. Para ello, realizó su práctica en el canal MTV Latin America, en Miami Beach y después de investigar e indagar diferentes posibilidades viajó a Italia, y se matriculó en el IED (Istituto Europeo di Disign sede Roma) ya que David LaChapelle y Paolo Roversi, grandes fotógrafos del momento, hacían clases magistrales esporádicas en esta esta escuela.

Aquí hizo un postgrado en Fotografía en donde se ganó el cariño y respeto de la sede. Durante su tercer año fue becado a cambio de trabajar para la escuela siendo el asistente del curso inferior. Luego, vino Barcelona y el nacimiento de su hija Emilia.

Después de unos años más instalado en Europa decidió volver a Chile. Trabajó durante varios años en el medio audiovisual como fotógrafo y director de fotografía, formando la productora audiovisual +1 Producciones en la Factoría Italia.

Motivado por el lugar y su energía comunitaria, hace unos meses se cambió e instaló en IF Blanco Recoleta en búsqueda de inspiración y renovación.

A raíz del Día Internacional de la Fotografía, que se celebra cada 19 de agosto, quisimos conversar con él acerca de la vida de un fotógrafo independiente, qué cosas lo inspiran, motivan, desafían y qué planes tiene para un futuro próximo.

¿Desde cuándo te dedicas al mundo de la fotografía?

Durante mi último año del colegio, en las tardes, iba a los talleres de fotografía en la Escuela de Arte de la Universidad Católica. Desde ahí supe que esto de hacer imágenes era lo mío. Luego estudié y trabajé durante los próximos ocho años formándome como fotógrafo.

Volví a Chile y un amigo me presentó en una productora audiovisual que se dedicaba a la realización de comerciales para la televisión. Ahí estuve cerca de tres años haciéndome experto con el Chroma Key. Luego realicé distintos trabajos y encargos para distintas empresas, las que me pedían realizar sus bancos de imágenes para sus comunicaciones. En conjunto con eso, junto a dos socios, montamos +1 Producciones y nos enfocamos en el mercado publicitario y del retail.

¿Qué es lo que más te gusta hacer? ¿Qué te motiva?

Encuentro que los retratos son muy interesantes y desafiantes. La elección del personaje y construir su escena, me llevan a los grandes maestros de la pintura que pude ver en los museos que tanto me gustaba recorrer y observar por largas horas cuando viví fuera. También me gusta viajar y conocer nuevos mundos.  Ahí me conecto con mi esencia y surge una fotografía más libre y genial.

Eso a nivel de inspiración, porque la verdad es que la vida del fotógrafo independiente se financia atendiendo la publicidad y el retail, pero tener esa otra actividad paralela es fundamental.

¿Cómo explicarías esa dualidad?

Son dos mundos paralelos que deben coexistir. La idea es equilibrar lo que a uno de gusta hacer con lo que el mercado pide. Lo entretenido es que ningún día es igual al otro, ya que todos los clientes y sus encargos son diferentes. Algunos son muy desafiantes, otros te dan todo el espacio para crear y hay otros que son ultra frenéticos. ¡Todo es para ayer!

Me gusta mucho la metáfora de comparar el surf con el mundo de la fotografía independiente ya que ambos dependen de “cómo venga la ola”. Es decir, a veces vienen cuatro o cinco olas grandes que son suficiente, otras veces, una seguidilla de olas pequeñas y otras veces hay que quedarse sentado en la tabla, tranquilo, esperándolas. Momentos de contemplación y calma. De conectarse con el presente y saber leer el mar y así entender para dónde hay que moverse para volver a agarrar el próximo set de olas. Ojo que no soy surfista. Traté pero me da miedo el mar y sus profundidades. Imposible para mí.

¿Cuál es para ti el cliente ideal?

Más que un cliente ideal, lo que más me gusta es trabajar para alguien que sabe lo que necesita y confía en ti, o sea, te deja crear, conectarte con tu escuela, con tu formación, con tus referencias y tus que tus ideas aporten al resultado final. Eso sin duda es lo más desafiante, motivador y satisfactorio. También me gusta cerrar contratos grandes con empresas, porque te permite porque te mantiene activo y permite formar equipos multidisciplinarios con maquilladores, escenógrafos, vestuaristas, directores de arte, post productores y diseñadores gráficos, entre otros.

Lamentablemente el mundo audiovisual está tan democratizado por el desarrollo tecnológico que muchos pueden hacer el trabajo. La competencia está dura. Hay miles de drones volando y las campañas se están haciendo con smartphones de última generación ya que el medio hoy son las Redes Sociales.

IF Blanco Recoleta: Una oportunidad de renovación

¿Cómo llegaste a IF Blanco Recoleta?

Sentí que mi ciclo en IF Italia debía terminar, quería conocer gente nueva. El potencial de IF Blanco Recoleta para mí es inmenso. La comunidad, los vínculos, el trabajo colaborativo son cosas que me interesan y aquí están presentes.

¿Cuáles son tus planes en el corto plazo?

Lo primero es retomar la oficina, darle vida y regularidad. Conectarme con los demás y desde ahí estar abierto a tomar nuevos proyectos. Tiempos para retomar con todo. Un renacimiento, en muchos aspectos.

PUBLICADO POR: ifblanco
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