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En Formando Chile están convencidos de que el talento de niños, niñas y jóvenes está distribuido en todas las comunas del país, pero no así las oportunidades. Es por ello que desde hace más de 10 años la organización busca potenciar el proceso educativo de los estudiantes, a través del desarrollo integral y el vínculo, para que tengan las herramientas necesarias para elegir su proyecto de vida.

“Queremos formar jóvenes con la capacidad de transformar su propia realidad, ser agentes de cambio en sus comunidades, y moldear su futuro a través del compromiso, motivación y perseverancia”. Así lo sentencia la web de Formando Chile, una corporación autónoma que se moviliza por la desigualdad de oportunidades, involucrándose en el proceso educativo de los estudiantes, mediante la promoción de vínculos significativos en comunidades de aprendizaje.

Conversamos con su director ejecutivo Pablo Hormazábal que nos cuenta cómo se gestó la organización, cómo llevan a cabo su trabajo y qué desafíos y aprendizajes les trajo la pandemia del Coronavirus.

¿Cómo nació la idea de crear Formando Chile?

Formando Chile nace como una organización voluntaria en 2012 desde la cual un grupo de jóvenes ayudaba todos los sábados a niños, niñas y jóvenes del colegio Santa Teresa en el sector de La Pincoya. Dos años después decidieron instalarse de manera más permanente en la comuna de Huechuraba y se fueron a vivir a una casa en la calle Los Manzanos, desde donde ampliaron su ayuda de lunes a domingo. Desde esa fecha hasta el 2019 esa casa permitió que los voluntarios se conectaran con las necesidades e inquietudes de la comunidad, lo que dio paso a la creación de los programas que hoy están vigentes.

En 2019, la Casa Comunitaria se instaló en la población El Barrero, en la cual viven durante todo el año voluntarios y voluntarias que conectan el proyecto con la comunidad, trabajando diferentes habilidades socioemocionales y académicas con los habitantes del barrio, convirtiéndose en un lugar de encuentro para los niños, niñas y sus apoderados, para que puedan conocer de cerca el proyecto y participar de él en forma activa.

¿Cómo llevan a cabo la misión de potenciar el proceso educativo?

Trabajamos articulando nuestros tres programas, en que acompañamos a estudiantes desde 3° Básico hasta segundo año de educación superior.

El primero es el programa de Mentorías, a través del cual le entregamos a niños, niñas y jóvenes, de 3º Básico a II° Medio, herramientas académicas y socioemocionales que ponen al alumno y alumna cómo protagonistas de su propia educación. El objetivo es que cada uno sea capaz de encontrar la manera de reflexionar y resolver problemas según más se ajuste a sus capacidades.

Luego los alumnos y alumnas pasan a la Escuela de Formación para el Ingreso a la Educación Superior (EFIES) en la cual trabajamos con estudiantes de IIIº y IVº Medio provenientes de colegios subvencionados y municipales, a los que acompañamos y apoyamos en todo el proceso de preparación, selección y acceso a la Educación Superior de forma que descubran y aprovechen su potencial.

Por último, debido a que en nuestro país el acceso a la Educación Superior es muy difícil para algunos sectores, y los que logran acceder muchas veces desertan por no tener referentes a quienes acudir, por falta de orientación vocacional, y por la brecha académica con otros estudiantes, creamos el programa de Continuidad de Estudios Superiores. El él acompañamos a los egresados y egresadas de nuestro programa EFIES a lo largo de sus dos primeros años en la Educación Superior, con el objetivo de que nuestros estudiantes sean capaces de adaptarse a las exigencias de esta etapa de forma que puedan enfrentarla de la misma manera que cualquier otro estudiante de su mismo nivel.

¿Qué te motivó a participar en un proyecto social como Formando Chile?

Mi motivación y creo que la de todos los que trabajamos en Formando Chile es ver que hay estudiantes infinitamente talentosos pero, que por su origen no tienen las herramientas ni las oportunidades para desarrollar todo su potencial. Soñamos con un Chile donde las oportunidades educativas de los estudiantes sean de calidad, independientes de sus contextos.

¿En qué consistió su proceso de reinvención a causa de la pandemia?

El 2020 fue, sin duda, un año inesperado para todos, y la Educación fue un sector que, como muchos otros, fue afectado gravemente por la pandemia, cambiando radicalmente el método de enseñanza al que estábamos acostumbrados a trabajar. En Formando Chile esta realidad no fue diferente. Sin embrago, la pandemia también nos trajo la oportunidad de ver y mostrarnos que sí somos capaces de salir de la zona de confort y que hay cosas que podemos hacer desde el formato virtual.

Es por eso que desde la segunda mitad de marzo pasado, nos tomamos tres semanas para adaptar el formato de nuestros tres programas –Mentorías, la Escuela de Formación para el Ingreso a la Educación Superior y Continuidad de Estudios Superiores– a una modalidad online, en donde se transformaron las actividades pedagógicas para seguir cumpliendo nuestra misión de potenciar el proceso educativo de nuestros estudiantes, aunque el escenario fuera distinto.

¿Qué enseñanzas les dejó y qué estrategias va a seguir usando en el futuro?

En primer lugar, creo que la pandemia evidenció las distintas brechas de acceso a la tecnología que existen en nuestro país. Si bien hay muchos números que mostraban que las familias sí tenían dispositivos para conectarse, el celular no es el artefacto ideal para estar en clases. Lo lamentable es que tuvimos que dar ese salto en un momento en donde no estaban todas y todos incluidos.

Dicho esto, si bien fue un desafío profundo también se abrieron nuevas oportunidades, como la llegada a la V Región de Valparaíso, específicamente con ocho niños y niñas de la aldea Cardenal Raúl Silva Henríquez de la comuna de El Quisco. Al mismo tiempo, gracias a la entrega de tablets y computadores a través de la Fundación Olivo, las donaciones de United Way y CMPC, y a WOM y Movidos x Chile, logramos que el 90% de nuestros estudiantes pudieran participar, no solo de las sesiones de Formando Chile, sino también de las clases de sus colegios e instituciones de educación superior.

Blanco Recoleta: Crear alianzas y compartir experiencias

¿Cómo nació la idea de instalarse en Blanco Recoleta y cuál es la relación que tienen con la Fundación Mustakis?

Formando Chile llega a Blanco Recoleta de la mano de Fundación Mustakis con quienes llevamos varios años trabajando en conjunto. Así, en 2018 nos ofrecieron una beca para instalarnos en el HUB Mustakis, desde donde hemos podido continuar el trabajo que hacemos y fortalecer nuestros objetivos.

En Formando Chile somos muy creyentes del trabajo en red y colaboración, y pertenecer a espacios de co-work como Blanco Recoleta o el HUB Mustakis nos ha ayudado a formar alianzas con otras fundaciones u organizaciones, que nos han permitido consolidar aún más nuestra misión.

Al mismo tiempo, se promueve la sinergia de experiencias entre equipos y, en conjunto con otras organizaciones que tienen los mismos intereses, compartimos desafíos y aprendizajes.

¿Qué significa para ustedes Blanco Recoleta y qué ventajas les ha traído formar parte de una plataforma como esta?

Es un espacio de infinita comodidad y creatividad para trabajar. Un lugar que invita al trabajo colaborativo, a conocer a nuevas personas y a generar alianzas que quizás en otros lugares no las hubiéramos podido desarrollar.

Pero además de las relaciones que se dan adentro de la fábrica o el HUB también nos parece muy interesante las que se dan con los vecinos del barrio. Creemos que todos los espacios como este se tienen que abrir y compartir con la comunidad, que lo sientan propio para que sea cuidado y aprovechado por todos y eso aquí se logra perfectamente.

PUBLICADO POR: ifblanco
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