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Lo pensaron durante meses. Lo conversaron varias veces en los pasillos de IF Blanco Recoleta. Leyeron, investigaron y se informaron hasta que dieron con un producto único. Diferente. Extraordinario. Esta es la historia de colaboración entre Destilería Húsares y Café Altura.

Bajo la premisa de generar el mínimo de desechos posible y fomentar la economía circular, los cuatros socios de la Destilería Húsares pensaron cómo podían darle un nuevo uso a las barricas de roble americano que desocupaban de su producción de whiskey. “Como parte de nuestra filosofía es la reutilización de materiales, decidimos investigar qué podíamos hacer con nuestras barricas y no botarlas. En ese proceso descubrimos que una alternativa posible era reutilizarlos para añejar café”, explica Javier Negrete, uno de sus socios fundadores.

Para ello, contactaron a Segundo Tello, dueño de Café Altura y vecino de Destilería Húsares en IF Blanco Recoleta, a quien le llamó profundamente la atención la reutilización de los barriles, la economía circular y el trabajo colaborativo. “Me interesó la idea experimentar qué les pasaba a los granos del café cuando los metíamos ahí dentro y ver qué les sucedía en el proceso de añejado”, cuenta.

Con esta inquietud ambos emprendedores pusieron manos a la obra y comenzaron a ejecutar este proyecto colaborativo. Así, después de vaciar las barricas, repletas de los sabores especiados de la Destilería Húsares, se volvían a llenar con los granos de café verde que Segundo Tello escogió especialmente para este propósito, dejándolos añejar por 60 días.

“Utilicé granos de café verde de Finca La Lima, porque es un grano muy poroso que absorbería gran parte de los sabores que quedaron del whiskey durante el tiempo que estuviera en la barrica”, explica Segundo, quien además se preocupó de ejecutar una estricta rutina diaria en la que el café se revuelve dentro de las barricas hasta dar con la humedad justa en los granos para así comenzar con el tostado.

Gracias a este proceso el resultado final es un café único y aromático con todos los sabores de los cuatro granos (trigo, maíz, centeno y cebada) que utilizan en Destilería Húsares

“Si bien este es un producto que ya existe en el mundo, esta sería la primera vez que se produce en Chile”, comenta Javier.  Y aunque no hay nada de alcohol en el café, ya que se evapora en el proceso de tostado, su aroma tiene notas muy marcadas a whiskey y madera, y el dulzor tan característico que tiene este licor, con toques a miel, nueces y chocolate.

“Sin duda es un producto muy distinto, que sale del mapa sensorial que tiene el café”, concluye Segundo.

PUBLICADO POR: ifblanco
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